Descripción
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Esta obra de Manuel Rivas, Premio Nacional de las Letras Españolas 2024, nos descubre a través de la peripecia cotidiana de sus protagonistas -emigrantes, marineros- el claroscuro de una parte importante pero silenciada de nuestra historia.
Éste es un libro distinto, arriesgado y tan inolvidable como lo puede ser el tatuaje de un camillero que nos conduce al lado oculto de su vida y a una parte olvidada de la reciente historia de España, un país que exportaba «mano de obra» y que ahora parece infectado por el virus de la desmemoria.
Su construcción supone una manera diferente de contar, buscando la lucha y el abrazo entre la imaginación y la realidad. Así, entrelaza un relato de ficción, La mano del emigrante, un relato compuesto por fotografías realizadas por el autor, El álbum furtivo, y un relato periodístico, Los náufragos.
En la narración que da título al libro, Castro y sus compañeros trabajan en un hospital de Londres y se reúnen en el Old Crow para jugar al billar y a los dardos, beber y compartir historias. Castro hipnotiza con la palabra, con sus recuerdos y con esa mano tatuada con tres pequeños pájaros marinos que esconde un dramático secreto de apego y pérdida.
A la hora de la verdad, la aventura humana transcurre entre esas dos naciones: el apego y la pérdida. Emigrantes y náufragos viven esa experiencia al límite. Uno de los personajes de Los náufragos, en testimonio real, cuenta cómo en el límite de las fuerzas el tronco al que se aferra se reblandece como una almohada de plumas donde depositar los pensamientos de oro. Palabra de náufrago.
Museo Cerralbo guía de los museos de España consuelos Sanz pastorMuseo Cerralbo. Guías de los museos de España. Consuelo Sanz Pastor y Fernández de Pierola. ISBN 13: 9788474832488.
El Museo Cerralbo es un museo nacional español con sede en Madrid (España) y que alberga la antigua colección privada de obras de arte, objetos arqueológicos y demás antigüedades reunida por Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), XVII marqués de Cerralbo, quien ejerció la política, pero, sobre todo, es recordado por su faceta como historiador y promotor de diversas excavaciones arqueológicas. El Cerralbo se considera un «museo de ambiente», es decir, presenta la singularidad de ser uno de los escasos palacios decimonónicos madrileños que todavía conserva su decoración original.2
El marqués falleció en 1922 y, en su testamento, legó la gran mayoría de sus piezas de arqueología al Museo Arqueológico Nacional y al Museo Nacional de Ciencias Naturales,3 así como el resto de su colección y el palacio que la custodia —construido entre 1883 y 1893 por Alejandro Sureda, Luis Cabello Asó y Luis Cabello Lapiedra, sucesivamente—,4 al Estado, que aceptó el legado testamentario por real orden de 10 de abril y 24 de septiembre de 1924. Diez años después, se constituyó la Fundación Museo Cerralbo (O. M. de 22 de marzo de 1934).5 En su interior, se conservan más de 50000 objetos, entre antigüedades, esculturas, mobiliario, diversas artes decorativas, dibujos y grabados o pinturas, donde sobresalen grandes nombres como El Greco, Zurbarán, Bronzino, Tintoretto o Van Dyck.
El edificio, inaugurado como museo en 1944 y declarado Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural en 1962, ha sido sometido a diversas obras de ampliación y mejora; la última de ellas fue desde el verano de 2006 hasta diciembre de 2010, permaneciendo cerrado cuatro años para su total modernización.3 En 2023, el Museo Cerralbo recibió un total de 165 167 visitas.1
El museo es de titularidad estatal y de gestión directa del Ministerio de Cultura y Deporte. Orgánicamente depende de la Dirección General de Bellas Artes, concretamente de la Subdirección General de Museos Estatales.5
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El Museo Cerralbo custodia la colección que formó Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, en su propio palacio, el cual cumpliría la función de residencia donde disponer las colecciones que integrarían el futuro museo. Tanto el palacio como la propia colección fueron donados al Estado español en 1924, quien aceptó el legado testamentario, por Reales Órdenes, el 10 de abril y 24 de septiembre de ese año. La mayor parte de su colección fue reunida en los viajes del marqués y su familia por Europa; así, por ejemplo, la mayoría de pinturas, esculturas y dibujos de la colección proceden de una sola casa de subastas, el Hôtel Drouot de París. A la formación de su colección contribuyeron notablemente su esposa, doña Inocencia Serrano y Cerver, y sus hijos, don Antonio y doña Amelia del Valle y Serrano, marqueses de Villa-Huerta.6
Libros antiguos (hasta 1936), raros y curiosos – Literatura – Ensayo
Estado del lote: Bueno (muy pocas señales de uso)
Rústica. Condición: Muy buen estado. Col. Azanca, 4. Estos relatos, los relatos de Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934), son, con seguridad, lo más inquietante, sorprendente y genial que ha producido la literatura no-oficial española de los últimos años, equiparables tan sólo a las historias de Poe, Lovecraft o Bierce: Suárez es lo más próximo a la idea de «escritor maldito» que hayamos dado al mundo de las letras en este país, y tanto sus libros como sus películas hacen uso de un sentido lúcido del pensamiento, de una especial lógica diabólica, que crean un universo personalísimo que arrastra al lector -o al espectador- , lo llevan a su campo, juegan con él y terminan liberándolo con un habilidoso guiño final o manteniéndolo, sin esperanza, en su desasosiego. En Trece veces trece, el malabarismo combinatorio de raciocinio puro y sugestión inconsciente alcanzan, en nuestra opinión, su grado más elevado, y esta es la razón por la que AZANCA ha decidido incorporar el libro a su catálogo, tratando de llevar de nuevo al público un escritor que, pese a que parece haber abandonado la escritura por la cámara, está llamado a ser ampliamente reconocido como lo que es: una figura de primera línea, que ha ejercido y seguirá ejerciendo notable influencia -influencia que habría que calificar de subterránea, pues parece haber pasado desapercibida a ojos de la mayoría de la critica, quizás por ignorancia- en los autores de aparición más tardía, y que ha servido de pie para guiones de cine propios y ajenos. La obra de Suarez, pese a los esfuerzos realizados por un reducido sector intelectual, permanece virtualmente desconocida del gran público y silenciada por la crítica en general, aunque ha sido valorada al máximo por los pocos que la han leído y reiteradamente citada, entonces, como caso ejemplar: es, de hecho, una obra para iniciados, para adeptos que se pasan de unos a otros los pocos ejemplares a mano, algo mágico y maravillante. Confiamos en que este nuevo intento de desvelarla se verá coronado por el éxito y la luz, que no hay motivos para la oscuridad y la catacumba. Trece veces trece se publicó por primera vez en 1963. Es una colección de lo que su autor llama «mentiras de verdad», historias de muertos, dementes y aparecidos -o todo lo contrario-, de terror, angustia o humor negro. Del absurdo mundo en derredor. Una colección alucinada y alucinante.
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