Berkman, Alexander
El ABC del comunismo libertario. – 1a ed. – Buenos Aires :
Libros de Anarres: LaMalatesta ; Tierra de fuego, 2009.
90 pp. ; 20×12 cm. – (Utopía libertaria)Traducido por: Marcos Ponsa González-Vallarino
ISBN 978-987-1523-07-8Preámbulo a esta edición
Chris Ealham
Nacido Ovsei Osipovich Berkman en Vilna (Lituania) el 21
de noviembre de 1870, en una familia judía rica, vivió desde muy
joven en San Petersburgo, donde adoptó el nombre de Alexander,
aunque sus amigos le conocían como Sasha. En San Petersburgo
le infl uyó mucho su tío Mark Natanson, líder revolucionario y
fundador del famoso grupo Narodnik, el “Círculo Chaikovski”,
que acabaría incluyendo entre sus miembros a Piotr Kropotkin.
Desde muy joven, Berkman mostró un fuerte radicalismo y
una gran capacidad para expresarlo por escrito: con sólo doce
años lo castigaron en el colegio por escribir un ensayo titulado
Dios no existe. Después de la muerte de sus padres, con dieciséis
años, emigró a Estados Unidos, un país sacudido por la revuelta
de Haymarket y el asesinato judicial de cuatro anarquistas.
Se estableció en el Lower East Side de Nueva York, el barrio
por excelencia de los inmigrantes pobres, sobre todo de Europa
occidental, con unas condiciones sociales infames y donde la
densidad de población era una de las más altas del mundo.
Emma Goldman nos habla del Berkman de aquella época,
cuando el escritor tenía solo diecinueve años: “Era poco más
que un niño… pero con el cuello y el pecho de un gigante”.
Empujado por las circunstancias que lo rodeaban y por su
profundo espíritu de justicia, tardó poco en unirse al movimiento
libertario y acabó convirtiéndose en uno de los anarquistas más
importantes de la historia de Estados Unidos.
Según algunos testimonios, Berkman había decidido volver
a Rusia para sumarse a la lucha clandestina contra el zarismo,
cuando unos hechos sangrientos en Homestead, Pennsilvania, en
1892, cambiaron el rumbo de su vida para siempre. En esa localidad surgió un confl icto entre sindicalistas y la Acerería de Carnegie.
La empresa se negó a negociar con los huelguistas y declaró un
lock-out en un intento de romper el poder del sindicato.
El director de la empresa, Henry Clay Frick, contrató los
servicios de los pistoleros de la agencia Pinkerton, especializados en perseguir sindicalistas por todo EE.UU. Poco después
de llegar a Homestead, los Pinkerton mataron a diez sindicalistas. La noticia se extendió como la pólvora por todo el país.
1. Comunismo. 2. Anarquismo. I. Ponsa González-Vallarino,
Marcos, trad. II. Título
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