Descripción
85,00 €
Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955). Su obra abarca prácticamente todos los registros literarios, desde la poesía –La lentitud de los bueyes (1979) y Memoria de la nieve (1982)- o las recopilaciones de artículos –En Babia (1991), Nadie escucha (1995) y Entre perro y lobo (2008)- hasta la literatura de viajes –El río del olvido (1990 y 2006), Trás-os-Montes (1998), Cuaderno del Duero (1999), Las rosas de piedra (2008), Atlas de la España imaginaria (2015), El viaje de don Quijote (2016) y Las rosas del sur (2018)-, pasando por la crónica –El entierro de Genarín (1981 y 2015)-, el relato corto –En mitad de ninguna parte (1995 y 2014) y Tanta pasión para nada (2011)-, el dietario –Primavera extremeña (2020)-, el guion cinematográfico y la novela –Luna de lobos (1985), La lluvia amarilla (1988), Escenas de cine mudo (1994 y 2006), El cielo de Madrid (2005), Las lágrimas de San Lorenzo (2013), Distintas formas de mirar el agua (2015) y Vagalume (2023)-.
¿Puedes regresar a un lugar del que nunca te marchaste? Una novela sobre el destierro, la memoria y la nostalgia de lo perdido.
«La gente no sabe muchas veces lo que debajo del agua se oculta ni la historia que se borró para siempre con la demolición del último de los pueblos que aquí existieron. De ahí que algunos exclamen mientras lo contemplan: “¡Qué bonito!”… Y qué triste, añado yo.»
En medio de un paisaje hermoso y desolador, la muerte del abuelo reúne a todos los miembros de una familia. Junto al pantano que anegó su hogar hace casi medio siglo y donde reposarán para siempre las cenizas de Domingo, cada uno reflexiona en silencio sobre su relación con él y con los demás, y sobre cómo el destierro marcó la existencia de todos ellos.
Desde la abuela a la nieta más pequeña, desde el recuerdo de la aldea que los mayores se vieron obligados a abandonar a las historias y pensamientos de los más jóvenes, esta novela es el relato coral de unas vidas sin vuelta atrás, un caleidoscopio narrativo y teatral al que la superficie del pantano sirve de espejo.
No existe una única forma de mirar el agua, pero el sentimiento de desarraigo, de exilio definitivo, ha permeado gota a gota a esta familia, generación tras generación. Tal vez porque ningún lugar duele tanto como aquel al que jamás podrás volver si no es desde el recuerdo o una vez muerto. Pero lo importante es regresar, como Ulises a Ítaca. No importa cómo ni de qué forma.
La crítica ha dicho…
«Espero que no me ciegue la amistad si les digo que en Distintas formas de mirar el agua está el mejor Llamazares: el de La lluvia amarilla, pero también el de Las lágrimas de San Lorenzo.»
«Llamazares es sobre todo un poeta; de hecho, el ritmo de su escritura en prosa es deudor de esa ambición de asociar las palabras (y la memoria, que es su fuente) con el ritmo; la música es consustancial con su narrativa, y eso le viene de la poesía.»
«Julio Llamazares construye en Distintas formas de mirar el agua una hermosa novela a la altura de los grandes narradores del siglo.»
«Resulta difícil resistirse a este libro en el plano emocional, dada la mucha verdad de los sentimientos que alberga, como hermosa resulta la elegía a los orígenes campesinos o la figura del abuelo, centro del círculo sobre el que gira toda la novela.»
«Una novela cargada de bella y honda polisemia literaria.»
«Unescritor de su categoría podría redactar los anuncios por palabras de un periódico y seguiría siendo interesante.»
De tu tierra (1941) y El camarada (1947) son muestras reveladoras de todo el proceso narrativo de Pavese, resuelto en una constante, incansable, y a veces frenética búsqueda de valores que llenaran el vacío de una existencia marcada por la soledad y la falta de afecto.
1973 | Pomaire.
Estado del lote: Normal (con señales de uso normal)
Libros Nuevos – Literatura – Biografías
Cartas a mis hijos es una mirada —clara y tierna— del Ecuador, y es también una convocatoria a construir un país soñado y posible.
Guillermo Lasso Mendoza es uno de los emprendedores más respetados del Ecuador, que llevó al Banco de Guayaquil al segundo lugar en el sistema financiero local, tras un arduo trabajo de cuarenta años. Los recorridos que hizo para crear los bancos del barrio, cambiaron su forma de ver el país. La gente de las ciudades, de los pequeños pueblos que le contaban sus realidades, sus sueños, el futuro que anhelaban para sus hijos, inspiraron gran parte de su vida.
En Cartas a mis hijos, Guillermo Lasso describe el país que conoció en esos recorridos, las enseñanzas de la gente, el amor y el dolor de un Ecuador que no renuncia al progreso ni a la libertad.
También recuerda su infancia modesta, los valores que lo formaron, su carrera, sus logros, su experiencia en el sector público antes de la presidencia de la República. En este libro no solo les habla a sus hijos, sino a todos los ecuatorianos, especialmente, a los más jóvenes.
Con prosa sencilla y directa, cuenta episodios que logra proyectar a una dimensión humanista y, a la vez, comprometida con el cambio. Porque esa es su impronta de hombre hacedor, pragmático y sólidamente anclado en valores cristianos y principios democráticos.
Julio Iglesias entre el cielo y el infierno Libros Antiguos, Raros y Curiosos – Biografías
Referencia: | 42510 |
Editorial: | Planeta |
Año: | 1981 |
Medidas: | 20×13 |
Paginación: | 288 |
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