Descripción
25,00 €
Los cinco otra vez en la isla de Kirrin Enid bliton círculo DE LECTORES ISBN 9788426142962 PUEDE PERTENECER a otra edicion o libro
Enid Mary Blyton fue una escritora inglesa que produjo múltiples obras de literatura infantil, entre las cuales se incluyen las series Los Cinco, Secreto, Los Siete Secretos, Misterio y Torres de Malory. Wikipedia
Acerca de este artículo
Sholojov, Miguel Lucharon por la patria Madrid, Edaf, 1970. Tapa dura símil piel con dorados. 11,5x19cm. 270 págs. Muy buen estado. este ISBN 13: 9788475301518. pertenece a otra edicion o libro tapa DURA. Condición: Bueno. Estado de la sobrecubierta: Bueno. Libro de segunda mano en buen estado. Páginas algo amarilleadas. .\nOBRAS MAESTRAS DE LA LITERATURA CONTEMPORANEA.El autor exalta el heroísmo de los soldados soviéticos que libraron la Gran Guerra Patria contra el invasor nazi. Libros.
Entre dos continentes, partidas de ajedrez y notas de violín, Sabor a chocolate es una sinfonía incompleta de amor y sueños. Una novela tan intensa y adictiva como el mejor chocolate.
Hace más de sesenta años, Adrian Troadec vio a una chica salir de una clase de música. Dos guerras mundiales después, aún funciona la fábrica de chocolate que abrió para conquistarla.
Novela galardonada con el XIII Premio Universidad de Sevilla.
Reseñas:
«Experimento literario muy interesante. Tiene valor, atrevimiento y pensamiento detrás. Me encanta su originalidad.»
Rosa Montero
«Un auténtico regalo. Me ha encantado leerlo, y sobre todo me ha dejado huella, no es de esas novelas que las cierras y te olvidas de ellas. Me encanta su sencillez, su planteamiento formal y la belleza de la historia.»
Rodrigo Muñoz Avia
«La novela va calando como la lluvia fina… va impregnándose poco a poco de sentimientos y de emociones. Sabor a chocolate es una historia de nostalgias, de personajes que interactúan como si la vida fuera un enorme tablero de ajedrez.»
Inma Chacón
«Si dijera que algunos de los párrafos de Sabor a chocolate son en sí mismos una novela, estaría haciendo literatura. SI dijera que la historia está escrita con maestría y que el autor domina el tiempo y el espacio con soltura pasmosa, estaría haciendo literatura. Por eso me limitaré a decir que Sabor a chocolate es una novela que me gustó. Y añadiré: me gustó mucho.»
Luis Leante
berbo Divino. 1999. 22 cm. 505 p. il. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. En el lomo: 7. Pedro R. Santidrián. Bibliografía: p. [487]-491.
No hace mucho que he descubierto a este periodista suizo que, como Vittorio Messori aunque de distinta manera, escribiendo un libro divulgativo sobre el sentido de la historia a la luz de la fe, hizo un gran bien a la Iglesia.
Georges Huber (1910-2003) fue un periodista suizo. Estudio en colegios suizos y en París se licenció en Relaciones Internacionales y obtuvo su título de doctor en Ciencias Políticas y Económicas, demostrando así su capacidad de generar conocimiento científico. Esta experiencia dejaría en él la huella imperecedera de cómo afrontar la investigación de cualquier suceso sin perder de vista la verdad de los hechos.
En la Universidad Católica de París hizo estudios de posgrado y recibió clases de Étienne Gilson, líder en su época del neotomismo católico. Fue corresponsal en Roma de varias publicaciones de Francia, Alemania, Canadá e Italia, dejando la Ciudad Eterna durante la Segunda Guerra Mundial para trabajar en Suiza sobre gestión económica durante el conflicto.
Se casó en 1946 y perteneció, junto con su esposa María Teresa, a la Orden Terciaria de los carmelitas. Llegó a hablar siete idiomas. Escribió unos quince libros y una treintena de artículos no propiamente periodísticos. Lo que hace que os lo presente es, sin embargo, el bien que me ha hecho leer una de sus obras: El brazo de Dios.
En ella expresa la acción de Dios en la historia, basándose en las Sagradas Escrituras y en los padres de la Iglesia como San Agustín, así como en Santo Tomás de Aquino, gran exponente del Providencialismo como modo auténtico, revelado e inspirado por Dios de entender la historia.
Mejor que explicar los contenidos, es, creo, daros a probar algo de lo que en él podréis encontraros:
“En un mismo hombre y en el mismo instante, la violación de un mandamiento de Dios puede coexistir con el cumplimiento de los designios de Dios. Al vender su hermano pequeño a los mercaderes que marchaban a Egipto, los hijos de Jacob violaban la ley de Dios; pero al mismo tiempo y por el mismo acto, ejecutaban sin saberlo un decreto de la Providencia. El propio José se lo revelará después de la muerte de su padre Jacob: «Vosotros pensasteis hacerme un mal, pero Dios lo convirtió en bien»…
»Otro ejemplo, aún más impresionante, de esta coexistencia en los mismos sujetos y al mismo tiempo de la violación de la ley de Dios y del cumplimiento de sus designios. Todas las autoridades responsables del arresto, la condena y la crucifixión de Jesús se hicieron culpables del más horrendo de los crímenes: el deicidio, la condena a muerte del Inocente por excelencia. Sin embargo, al hacer esto, aquellas autoridades ejecutaban un decreto eterno de Dios. Es verdad que ellos lo cumplieron sin saberlo, como los hermanos de José, figura de Cristo, pero lo cumplieron. La Sagrada Escritura lo afirma con una claridad tajante: al evocar las maquinaciones y los complots urdidos contra Jesús por Pilatos y Herodes, por los gentiles y por los judíos, la primera comunidad cristiana constata que se hizo así «para ejecutar lo que la mano y el consejo de Dios habían decidido que se hiciese»…
»El azar no existe para Dios y para quien ve los acontecimientos «con los ojos de Dios»: «Lo que es azar a los ojos de los hombres, es designio, plan determinado, en la consideración de Dios» (Bossuet). Los encuentros inesperados y las coincidencias imprevistas que el no creyente imputa al azar, el creyente los atribuye a Dios, que desde toda la eternidad los ha insertado en sus planes. Si con la Revelación la palabra «Providencia» se ha convertido en el «nombre de bautismo del azar», la palabra «azar», en un mundo secularizado, se ha convertido en el «apodo de la Providencia» (Chamfort). «No hablemos más de azar ni de fortuna -escribe Bossuet-, o hablemos de ello como de un nombre con el que encubrimos nuestra ignorancia. Lo que es azar ante nuestros conocimientos inciertos es un designio concertado dentro de un consejo más alto, es decir, dentro del consejo eterno que encierra en sí todas las causas y todos los efectos en un mismo orden. De esta suerte, todo concurre a un mismo fin, y es esta incapacidad para conocer y comprender el conjunto lo que nos hace encontrar como producto del azar o de la irregularidad nuestras experiencias particulares»…
»Ocurre, así, que un velo de misterio cubre la historia. Nosotros no percibimos sino el exterior, en tanto que se nos escapan las grandes líneas del proceso. La historia, que es obra de los hombres, es también la ejecución de los planes de Dios. Y esto, de un modo primordial. San Agustín compara la historia a un canto cuya belleza no se aprecia hasta que se han escuchado las cadencias finales. De este modo, Dios atraviesa de incógnito la historia. La conduce con una fuerza irresistible sin que el ojo sea capaz de aprehender su presencia. Omnipresente, parece ausente. Omnipotente, parece a veces impotente, hasta tal punto las fuerzas del mal parecen haberlo oscurecido. Pero no se trata más que de una apariencia. Él domina soberanamente a los dominadores…
»Los hombres se agitan, y Dios los conduce y guía. Las manos de los hombres trabajan e intrigan, hacen y deshacen, construyen y abaten, y, al mismo tiempo, obedecen, sin saberlo, al brazo invisible de Dios. Al ejecutar los designios humanos, los hombres ejecutan los de Dios“.
El cardenal Marcelo González Martín (1918-2004) escribió el prólogo de la edición española de ‘El brazo de Dios’, publicada en 1980 por Rialp en la colección Patmos El original francés data de1976.
Sin duda, entre los muchos beneficios que pueden producir catástrofes como la pandemia, Filomena, el volcán de La Palma o la guerra está el indicado por el mismo Jesucristo: convertíos, volveos a Dios. La pesadumbre que ha producido en no pocos católicos el descubrimiento del más que conocido y denominado Nuevo Orden Mundial y su agenda no debe enturbiar nuestra fe y nuestra razón de tal modo que lleguemos a perder la fe en un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, con el Corazón traspasado, que no abandona la obra de sus manos.
El brazo de Dios es un texto que nos puede ayudar en nuestra formación permanente, frente a la deformación permanente que suponen algunos medios de comunicación y nuestras propias limitaciones, debilidades y pecados. Un científico heterodoxo metido a divulgador espiritual como Georges Huber puede ser tenido también como un regalo de la Providencia para estos tiempos recios que vivimos.
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Mejor que explicar los contenidos, es, creo, daros a probar algo de lo que en él podréis encontraros:
“En un mismo hombre y en el mismo instante, la violación de un mandamiento de Dios puede coexistir con el cumplimiento de los designios de Dios. Al vender su hermano pequeño a los mercaderes que marchaban a Egipto, los hijos de Jacob violaban la ley de Dios; pero al mismo tiempo y por el mismo acto, ejecutaban sin saberlo un decreto de la Providencia. El propio José se lo revelará después de la muerte de su padre Jacob: «Vosotros pensasteis hacerme un mal, pero Dios lo convirtió en bien»…
»Otro ejemplo, aún más impresionante, de esta coexistencia en los mismos sujetos y al mismo tiempo de la violación de la ley de Dios y del cumplimiento de sus designios. Todas las autoridades responsables del arresto, la condena y la crucifixión de Jesús se hicieron culpables del más horrendo de los crímenes: el deicidio, la condena a muerte del Inocente por excelencia. Sin embargo, al hacer esto, aquellas autoridades ejecutaban un decreto eterno de Dios. Es verdad que ellos lo cumplieron sin saberlo, como los hermanos de José, figura de Cristo, pero lo cumplieron. La Sagrada Escritura lo afirma con una claridad tajante: al evocar las maquinaciones y los complots urdidos contra Jesús por Pilatos y Herodes, por los gentiles y por los judíos, la primera comunidad cristiana constata que se hizo así «para ejecutar lo que la mano y el consejo de Dios habían decidido que se hiciese»…
»El azar no existe para Dios y para quien ve los acontecimientos «con los ojos de Dios»: «Lo que es azar a los ojos de los hombres, es designio, plan determinado, en la consideración de Dios» (Bossuet). Los encuentros inesperados y las coincidencias imprevistas que el no creyente imputa al azar, el creyente los atribuye a Dios, que desde toda la eternidad los ha insertado en sus planes. Si con la Revelación la palabra «Providencia» se ha convertido en el «nombre de bautismo del azar», la palabra «azar», en un mundo secularizado, se ha convertido en el «apodo de la Providencia» (Chamfort). «No hablemos más de azar ni de fortuna -escribe Bossuet-, o hablemos de ello como de un nombre con el que encubrimos nuestra ignorancia. Lo que es azar ante nuestros conocimientos inciertos es un designio concertado dentro de un consejo más alto, es decir, dentro del consejo eterno que encierra en sí todas las causas y todos los efectos en un mismo orden. De esta suerte, todo concurre a un mismo fin, y es esta incapacidad para conocer y comprender el conjunto lo que nos hace encontrar como producto del azar o de la irregularidad nuestras experiencias particulares»…
»Ocurre, así, que un velo de misterio cubre la historia. Nosotros no percibimos sino el exterior, en tanto que se nos escapan las grandes líneas del proceso. La historia, que es obra de los hombres, es también la ejecución de los planes de Dios. Y esto, de un modo primordial. San Agustín compara la historia a un canto cuya belleza no se aprecia hasta que se han escuchado las cadencias finales. De este modo, Dios atraviesa de incógnito la historia. La conduce con una fuerza irresistible sin que el ojo sea capaz de aprehender su presencia. Omnipresente, parece ausente. Omnipotente, parece a veces impotente, hasta tal punto las fuerzas del mal parecen haberlo oscurecido. Pero no se trata más que de una apariencia. Él domina soberanamente a los dominadores…
»Los hombres se agitan, y Dios los conduce y guía. Las manos de los hombres trabajan e intrigan, hacen y deshacen, construyen y abaten, y, al mismo tiempo, obedecen, sin saberlo, al brazo invisible de Dios. Al ejecutar los designios humanos, los hombres ejecutan los de Dios“.
El cardenal Marcelo González Martín (1918-2004) escribió el prólogo de la edición española de ‘El brazo de Dios’, publicada en 1980 por Rialp en la colección Patmos El original francés data de1976.
Sin duda, entre los muchos beneficios que pueden producir catástrofes como la pandemia, Filomena, el volcán de La Palma o la guerra está el indicado por el mismo Jesucristo: convertíos, volveos a Dios. La pesadumbre que ha producido en no pocos católicos el descubrimiento del más que conocido y denominado Nuevo Orden Mundial y su agenda no debe enturbiar nuestra fe y nuestra razón de tal modo que lleguemos a perder la fe en un Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, con el Corazón traspasado, que no abandona la obra de sus manos.
El brazo de Dios es un texto que nos puede ayudar en nuestra formación permanente, frente a la deformación permanente que suponen algunos medios de comunicación y nuestras propias limitaciones, debilidades y pecados. Un científico heterodoxo metido a divulgador espiritual como Georges Huber puede ser tenido también como un regalo de la Providencia para estos tiempos recios que vivimos.
El Brazo de Dios, ó, Memorias del Conde de Albornoz: Historia-Novela Española.
José Velázquez Y Sánchez (Autor) · Nabu Press · Tapa Blanda
Libro NuevoOrigen: EE.UU.
berbo Divino. 1999. 22 cm. 505 p. il. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. En el lomo: 7. Pedro R. Santidrián. Bibliografía: p. [487]-491.
Drama de Jesus, El
EL DRAMA DE JESUS. JOSE JULIO MARTINEZ. BOLSILLO MENSAJERO 1991 475 PAG RUSTICA 18X11
Semblanza de Jesús con estructura de drama que recrea las escenas evangélicas con entusiasmo y verismo siguiendo la concordancia de los cuatro evangelios.
Martínez, de 59 años, es natural de Vigo y miembro de la Compañía de Jesús desde 1982. En 1995 fue ordenado sacerdote y pronunció sus últimos votos como jesuita –la llamada tercera probación– en 2004. Es doctor en Teología Moral por la Universidad Pontificia de Comillas, donde también ha dirigido la Cátedra de Bioética y el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones.
Julio Martínez es considerado uno de los principales expertos de España en Teología Pública, especialmente en la dimensión pública de la religión y en las implicaciones políticas de la fe. Además, su teología tiene una fuerte impronta social.
En los últimos años, han sido numerosas sus intervenciones públicas en torno a cuestiones como la acogida a los migrantes o la trata de personas, sus denuncias del aborto y la eutanasia, o su defensa cerrada de la libertad de enseñanza, que ejerció no solo de palabra, sino también activamente cuando en 2014 fue elegido vicepresidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE).
Capítulos todos ellos que los obispos habrán de abordar en su labor pastoral durante el año recién iniciado, y para los que también ejercerán como interlocutores de primer nivel ante las Administraciones del Estado.
Se da la particularidad de que uno de los temas que más ha abordado recientemente Julio Martínez en distintos foros ha sido el de la necesidad de preservar la legitimidad y la integridad de las instituciones democráticas, expresando incluso duras críticas a la Ley de Amnistía anunciada por el Gobierno del PSOE.
Como ya decía san Ignacio, nada hay en la vida que no pueda ser puesto en contemplación de Dios. Así que es muy posible que Julio Martínez invite a los obispos españoles a poner la situación social y política de España a la luz de esa famosa oración de los Ejercicios Espirituales: «Tomad, Señor, y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y poseer; Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno; todo es vuestro, disponedlo a toda vuestra voluntad. Dadme tu amor y gracia, que ésta me basta».
Nacido en 1964 en Vigo, Julio Luis Martínez ingresó en la Compañía de Jesús en 1982. Fue ordenado sacerdote el 1 de julio de 1995 en Vigo hizo la Tercera Probación en Salamanca y pronunció sus últimos votos en la Compañía de Jesús en Madrid en 2004.
Doctor en Teología por la Universidad Pontificia Comillas (2000); Licenciado en Ética Teológica por la Weston School of Theology, Cambridge, USA (1996) y Licenciado en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas (1989), ha sido director de la Cátedra de Bioética, del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, del Departamento de Teología Moral y Praxis de la Vida Cristiana y Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de la misma universidad.
Actualmente es profesor ordinario de Teología Moral en la Facultad de Teología y de Filosofía Social y Política en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia de Comillas.
También ha dirigido siete tesis doctorales y pronunciado cursos y conferencias en diversos lugares de Europa y América. En Argentina ha sido profesor invitado durante años en las Facultades de Teología y Filosofía de San Miguel, de las que fue rector el Papa Francisco. Su área principal de estudio e investigación gira desde hace décadas en torno a la cuestión de la religión en la vida pública y de las relaciones entre liberalismo y catolicismo, temas de moral social y asuntos como la ciudadanía y la integración de las sociedades pluriculturales y plurirreligiosas.
En junio de 2014 fue elegido vicepresidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), que abarca al conjunto de las universidades públicas y privadas de España. Es rector de la Universidad Pontificia Comillas desde 2012.
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